Análisis de “Carta abierta a la Junta Militar”, de Rodolfo Walsh

Publicado: 21 abril 2011 en Trabajos de estudiantes

Análisis de “Carta abierta a la Junta Militar”, de Rodolfo Walsh

Alumna: Eva Fitzi

Trabajo realizado para la cátedra Teoría y Práctica de la Lectura y la Escritura II, año 2009

***

Rodolfo Walsh, traductor, periodista, escritor y militante político, fue y continúa siendo una figura emblemática de nuestra historia argentina. No sólo es reconocido por sus grandes obras como Operación masacre, ¿Quién mató a Rosendo? y La carta abierta a la junta militar,  sino que también lo recordamos como uno de los tantos intelectuales comprometidos que perdieron su vida por una causa justa. Walsh, la auténtica fusión entre el intelectual y la política, entre la ficción y el compromiso social, fue asesinado en las calles de Buenos Aires el 25 de marzo de 1977  por un grupo de tareas dela Escuela de Mecánica dela Armada, tras el primer aniversario de la última dictadura militar.

En el siguiente trabajo intentaré analizar La carta abierta a la junta militar de Rodolfo Walsh a partir del texto El imperio retórico. Retórica y argumentación de Chaïm Perelman. Analizando la carta desde la teoría de Perelman, mi objetivo en este trabajo es, en primer lugar, presentar los objetos de acuerdo postulados por Walsh para delimitar adecuadamente el auditorio al cual se dirige. Una vez delimitado el auditorio, explicaré las distintas técnicas argumentativas utilizadas por Walsh para exponer sus argumentos.

La teoría argumentativa de Perelman se centra básicamente en el auditorio y en las bases de acuerdo que existen entre este auditorio y el argumentador que intenta lograr la adhesión los primeros. Perelman, lejos de dividir el texto argumentativo en etapas, presenta los objetos de acuerdo y las técnicas argumentativas para exponer los argumentos destinados a lograr adhesión sin delimitar una estructura específica del texto argumentativo, tal como proponía la antigua retórica. Según Perelman, el fin de la argumentación es producir o acrecentar la adhesión de un auditorio a las tesis que se presentan. Esta argumentación estará destinada a distintos tipos de auditorios (Perelman clasifica al auditorio en universal, particular y consigo mismo), pero a la hora de analizar un discurso y delimitar correctamente la audiencia es conveniente comenzar observando los objetos de acuerdo, es decir, premisas admitidas por la audiencia que se trate.

Según Perelman, los objetos de acuerdo se clasifican en aquellos que se refieren a lo real (hechos, verdades y presunciones) y aquellos que se refieren a lo preferible (valores, jerarquías y lugares comunes de lo preferible). Comenzaré analizando el primer grupo. Los hechos y las verdades, según Perelman, son elementos objetivos que se imponen a todos. Es complejo definir cuáles son los hechos en la carta de Walsh porque, como se verá a continuación, podemos distinguir tres tipos de hechos. Por un lado, hechos concretos aceptados por un auditorio universal y, por otro lado, hechos que para cierto auditorio podría tratarse de “hechos supuestos”. El tercer grupo de hechos son los que están sustentados por una fuente. Dentro de los  primeros, podemos encontrar en la carta la muerte de su hija, el aniversario de la junta militar, el derrocamiento de un gobierno en el año 1976, las elecciones que estaban programadas para nueve meses más tarde, entre otros. Estos son hechos admitidos por todos y casi incuestionables.

Podemos reconocer como “hechos supuestos” aquellos pasajes de la carta en los que Walsh postula hechos para denunciar las acciones de gobierno. Estos hechos, más allá de que para muchos de nosotros sean hechos concretos, pueden convertirse en hechos supuestos en el momento en el que un auditorio particular desconfíe de ellos. Algunos de los “hechos supuestos” son:

  • “Quince mil desaparecidos, diez mil presos, cuatro mil muertos”, este es un hecho supuesto porque las cifras son exactas y porque quizás ese auditorio particular todavía no crea que en el golpe del ‘76 haya habido muertes, desapariciones, desaterrados;
  • “La censura de prensa, la persecución a intelectuales, el allanamiento de mi casa en el Tigre, el asesinato de amigos queridos”;
  • “Mas de siete mil recursos de habeas corpus han sido contestados negativamente este último año”;
  • “Setenta fusilados tras la bomba en Seguridad Federal, 55 en respuesta a la voladura del Departamento de Policía deLa Plata, 30 por el atentado en el Ministerio de Defensa, 40 enla Masacredel Año Nuevo que siguió a la muerte del coronel Castellanos”;  
  • “Treinta y cuatro cadáveres en Buenos Aires entre el 3 y el 9 de abril de 1976, ocho en San Telmo el 4 de julio, diez en el Río Luján el 9 de octubre, sirven de marco a las masacres del 20 de agosto que apilaron 30 muertos a15 kilómetrosde Campo de Mayo y 17 en Lomas de Zamora”;
  • “Colmadas las cárceles ordinarias, crearon ustedes en las principales guarniciones del país virtuales campos de concentración”.
  •  Por último, para terminar con este punto, nos quedaría exponer los hechos citados que se encuentran en la carta.
  • “Esta impresión es confirmada por un muestreo periodístico de circulación clandestina que revela que entre el 18 de diciembre de 1976 y el 3 de febrero de 1977, en 40 acciones reales, las fuerzas legales tuvieron 23 muertos y 40 heridos, y la guerrilla 63 muertos”. En el mismo discurso Walsh aclara que ese dato proviene de una red clandestina de información; también lo vuelve a aclarar en una nota a pie de página.
  • “Así ha ganado sus laureles el general Benjamín Menéndez, jefe del Tercer Cuerpo de Ejército, antes del 24 de marzo con el asesinato de Marcos Osatinsky, detenido en Córdoba, después con la muerte de Hugo Vaca Narvaja y otros cincuenta prisioneros en variadas aplicaciones de la ley de fuga ejecutadas sin piedad y narradas sin pudor”. Este argumento provine de una versión de una carta de los presos enla Cárcelde Encausados al obispo de Córdoba.
  • “La misma continuidad histórica liga el asesinato del general Carlos Prats, durante el anterior gobierno, con el secuestro y muerte del general Juan José Torres, Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruíz y decenas de asilados en quienes se ha querido asesinar la posibilidad de procesos democráticos en Chile, Boliva y Uruguay”

 Estos hechos sustentados por una fuente están expuestos por Walsh en la carta para brindarle mayor credibilidad a su discurso, pero quizás no se los puede reconocer como hechos concretos porque un auditorio particular podría también desconfiar de las fuentes.

Las verdades son culturalmente compartidas pero son consideradas verdades hasta que algún auditorio las refute. En el caso de la carta, Walsh expone muchas verdades que son verdades para él y para sus compañeros militantes y, como sabe que gran parte del auditorio las puede refutar, las construye como tales para lograr la adhesión buscada. Dada la gran cantidad de verdades expuestas en su discurso sólo nombraré alguna de ellas.

  • “El secreto militar de los procedimientos, invocado como necesidad de la investigación, convierte a la mayoría de las detenciones en secuestros que permiten la tortura sin límite y el fusilamiento sin juicio”;
  • “Han despojado ustedes a la tortura de su límite en el tiempo”;
  • “Lo que ustedes liquidaron no fue el mandato transitorio de Isabel Martínez sino la posibilidad de un proceso democrático donde el pueblo remediara males que ustedes continuaron y agravaron”;
  • “La política económica de esa Junta sólo reconoce como beneficiarios a la vieja oligarquía ganadera, la nueva oligarquía especuladora y un grupo selecto de monopolios internacionales”;
  • “Depositarios de una culpa colectiva abolida en las normas civilizadas de justicia, incapaces de influir en la política que dicta los hechos por los cuales son represaliados”;
  • “Una política semejante sólo puede imponerse transitoriamente prohibiendo los partidos, interviniendo los sindicatos, amordazando la prensa e implantando el terror más profundo que ha conocido la sociedad argentina”.

 Según Perelman, las presunciones se asocian con lo que se produce normalmente y con lo que es razonable tomar como punto de partida. En su teoría argumentativa podemos encontrar cuatro tipos: la presunción de que la calidad del acto manifiesta la calidad de la persona, la presunción de credulidad natural, la presunción de interés y la presunción referente  al carácter sensato de toda acción humana. En el discurso de Walsh, en mi opinión, podemos encontrar los cuatro tipos. En primer lugar, la presunción de la calidad de un acto manifiesta la calidad de una persona la podemos encontrar tanto cuando Walsh construye su ethos como cuando descalifica a su adversario; en otras palabras, cuando el yo discursivo construye un modelo y un antimodelo. En el momento en que Walsh construye su ethos se adjudica características positivas y  buenas acciones como fidelidad, la condición de intelectual comprometido, y de defensor de los derechos humanos. Cuando Walsh construye el antimodelo, posiciona a su adversario en el lugar de las malas acciones. Podemos ver en estos dos casos cómo la calidad de un acto manifiesta la calidad de la persona.

La presunción de credulidad natural, dice Perelman, hace que nuestro primer movimiento sea el de acoger como verdadero lo que se nos dice. En el caso de la carta, se ve claramente cómo Walsh intenta lograr esa credibilidad. Un ejemplo claro de lo anterior es traer al discurso fuentes para sustentar lo dicho. Además, esto se puede ver también en las citas de autoridad (por ejemplo cuanto hace alusión al discurso judicial y al discurso medico). La presunción de interés es, en mi opinión, la que aparece en la gran mayoría de los discursos ya que cualquier enunciador piensa que su discurso será  interesante.

Como mencioné anteriormente, los objetos de acuerdo también se clasificaban en aquellos que se refieren a lo preferible (valores, jerarquías y lugares de lo preferible). Los valores, según Perelman, son objeto de un acuerdo universal y cada valor abstracto tiene su correlato concreto. Algunos de los valores que expone Walsh en su carta son: democracia, legitimidad del gobierno, el valor de la vida, lo nacional, la memoria colectiva, la justicia social, la verdad, la libertad de expresión, la paz social, los derechos humanos. A cada uno de estos valores se les opone un disvalor. De esta forma se construyen las jerarquías de valores: democracia/gobierno dictatorial; legitimidad de gobierno/gobierno ilegítimo; valor de la vida/valor de la muerte; lo nacional/lo extranjero; la memoria colectiva/el pasado desconocido; la justicia/la injusticia; la verdad/la mentira; libertad de expresión/censura; paz social/lucha de clases; derechos humanos/violación de los derechos humanos, etc. Vale aclarar que en este tipo de discursos en los que se denuncia a un adversario es natural que se ubique al contradestinatario en el espacio del disvalor, en el lugar del antimodelo.

Los lugares de lo preferible que postula Perelman son semejantes a los lugares comunes presentados por Barthes en su esquematización de la antigua retórica. Perelman distingue los lugares de la cantidad de los lugares del orden. Mientras que  los lugares de la cantidad hacen referencia a que lo que es más durable y útil en las situaciones más variadas es preferible a lo que no aprovecha sino a un pequeño número, los lugares del orden afirman la superioridad de lo anterior sobre lo posterior, de la causa sobre la consecuencia. Dentro de los lugares del orden, podemos distinguir los lugares de lo existente (que afirman la superioridad de lo que es sobre lo que es simplemente posible), los lugares de la esencia (que conceden una superioridad a los individuos que representan mejor la esencia del género) y los lugares de la persona (que implican la superioridad de lo que está ligado a la dignidad y a la autonomía de la persona). En el caso de la carta, se puede ver que en el sorites inicial se presenta un lugar de lo preferible de la cosa por sobre el nombre: “Lo que ustedes llaman aciertos son errores, lo que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades”.

Como ya dije, para delimitar adecuadamente el auditorio, es preciso establecer las bases de acuerdo que Walsh expone en la carta. Analizadas ya las premisas básicas de la argumentación, procederé a explicar cómo estas bases de acuerdo nos dan las herramientas para detectar que Walsh se dirige a un auditorio múltiple. En mi opinión,  podemos reconocer en este discurso tres tipos de auditorios particulares: el contradestinatario (la junta militar), el prodestinatario (sus compañeros militantes) y el paradestinatario (personas que desconocían lo que estaba sucediendo o los indecisos).

Si nos atenemos a la teoría de  Perelman, la junta militar no sería un auditorio porque los objetos de acuerdo propuestos por Walsh de ninguna manera hubiesen sido aceptados por la dictadura. Sin embargo, Walsh construye las verdades ya sabiendo de antemano que no serían aceptadas por el gobierno. De todas maneras, la junta militar es el auditorio explícito ya desde el momento en que se postula a esa junta como el contradestinatario. Otra herramienta útil para detectar a este auditorio son las reiteradas marcas de la segunda persona del plural: “El gobierno que ustedes ejercen”, “Han despojado ustedes a la falta de límite en el tiempo”, “Han restaurado ustedes la corriente de ideas e intereses de minorías derrotadas”. Las verdades y los hechos que están destinados a la junta militar son expuestos por Walsh con el objetivo de proclamar una denuncia. “Quince mil desaparecidos, diez mil presos, cuatro mil muertos, decenas de miles de desterrados son la cifra desnuda de ese terror”. En este enunciado se ve claramente la magnitud de la denuncia hacia la junta.

En este sentido, podemos ver que la carta de Walsh no sólo es un discurso que pretende denunciar, pedir justicia, revelar la verdad, sino que también pretende reesforzar sentimientos, informar, lograr adhesión para una causa. Como ya mencioné anteriormente, otro de los auditorios de la carta son sus compañeros militantes. Walsh no hace una referencia explícita hacia ellos pero en la construcción de su ethos vemos que no sólo se construye como figura individual sino también como una figura colectiva, como un “nosotros”. En este caso, podemos decir que Walsh no expone verdades para este tipo de destinatarios ya que esas verdades son compartidas con esa militancia política; Walsh no los tiene que convencer sino, por el contrario, lo que hace es reforzar sentimientos y convicciones. Para lograrlo, expone hechos (“Quince mil desaparecidos”), enfatiza acciones, realiza repeticiones semánticas (“Han despojado ustedes a la falta de límite en el tiempo (…) la falta de límite en el tiempo ha sido complementada con la falta de límite en los métodos”), utiliza lexemas muy enfáticos como terror, muerte, calamidades, errores, torturas, fusilamientos. Todos estos procedimientos son utilizados, a mi entender, con el propósito de impactar aún más a esa militancia para que siga combatiendo y luchando por sus ideales.

Otro de los destinatarios implícitos del discurso son los paradestinatarios. Este grupo quizás esté integrado por personas que no tenían noción de lo que estaba sucediendo en el país o por aquellas personas que sabían pero se mantenían ajenas a la situación. Walsh tiene en cuenta a este auditorio en el discurso y esto lo podemos ver con el tipo de hechos y verdades que expone. Un ejemplo de lo anterior son los hechos citados con fuentes informativas. Estos hechos citados no están incorporados al discurso inocentemente porque, como ya se ha demostrado, las citas a pie de página e incluso las citas de autoridad son utilizadas en el discurso para darle mayor credibilidad a lo dicho. En cuanto a las verdades podemos decir que Walsh las construye especialmente para este tipo de audiencia porque, como ya vimos, el contradestinatario nunca las aceptará y para el prodestinatario son verdades ya admitidas.

Una vez delimitado el auditorio podemos analizar el modo en que Walsh expone sus argumentos y qué técnicas argumentativas, desde la teoría de Perelman, son utilizadas en su discurso. Según Perelman, el argumentador puede utilizar en su argumentación: argumentos cuasilógicos, argumentos basados en la estructura de lo real, argumentos que fundan la estructura de lo real y disociación de nociones. A continuación veremos qué tipo de argumentos se utilizan en la carta e intentaré detectar si Walsh utiliza distintos tipos de argumentos para cada auditorio.

Los argumentos cuasilógicos, según Perelman, son comparables a razonamientos formales, lógicos o matemáticos con los cuales tienen un parecido; los primeros carecen de rigor y precisión. Dentro de los argumentos cuasilógicos podemos distinguir distintos tipos de argumentos, pero el argumento cuasilógico predominante en la carta de Walsh es la definición o redefinición. La redefinición más importante de la carta es el sorites encontrado en el exordio del discurso: “Lo que ustedes llaman aciertos son errores, lo que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades”. Estos tipos de argumentos se utilizan en el caso de esta carta con el objetivo de descalificar  y redefinir el discurso del adversario. Otro ejemplo de redefinición que podemos encontrar en el discurso de Walsh es el siguiente:

“Estos episodios no son desbordes de algunos centuriones alucinados sino la política misma que ustedes planifican en sus estados mayores, discuten en sus reuniones de gabinete, imponen como comandantes en jefe de las 3 Armas y aprueban como miembros dela Juntade Gobierno”.

 Podemos decir que este tipo de argumentos en los que se redefinen nociones están destinados a lograr la adhesión del paradestinatario ya que es al que se intenta persuadir. Con este tipo de argumentos no sólo intenta persuadir al auditorio sino que también pretende que éste se posicione del lado del argumentador y no del lado del contradestinatario.

Los argumentos basados en la estructura de lo real se formulan a partir de enlaces. Estos enlaces pueden ser de sucesión (como la relación entre causa-efecto) o de coexistencia (como el argumento de autoridad). En mi opinión, el discurso de Walsh, al ser una denuncia hacia un sistema de gobierno, es un discurso que argumenta mediante el procedimiento de causa-efecto. Walsh constantemente va enumerando verdades o acciones (que pueden ser identificadas como causas) y, a su vez, marca las consecuencias de esos actos:

  • “El secreto militar de los procedimientos, invocado como necesidad de la investigación, convierte a la mayoría de las detenciones en secuestros que permiten la tortura sin límite y el fusilamiento sin juicio”;
  • “Han reducido ustedes el presupuesto de la salud pública a menos de un tercio de los gastos militares, suprimiendo hasta los hospitales gratuitos mientras centenares de médicos, profesionales y técnicos se suman al éxodo provocado por el terror, los bajos sueldos o la “racionalización”.
  • “Basta andar unas horas por el Gran Buenos Aires para comprobar la rapidez con que semejante política la convirtió en una villa miseria de diez millones de habitantes”.

 Mientras que los enlaces de sucesión se dan en un mismo nivel, los enlaces de coexistencia unen dos realidades de distinta índole. Dentro de este tipo de enlaces encontramos el argumento de autoridad y el discurso como acto del orador. El argumento de autoridad consiste en citar a una persona autorizada para sustentar nuestro discurso. Las citas de autoridad encontradas en la carta de Walsh son:

  • “Como el detenido no existe, no hay posibilidad de presentarlo al juez en diez días según manda un ley que fue respetada aún en las cumbres represivas de anteriores dictaduras”;
  • “Veinticinco cuerpos mutilados afloraron entre marzo y octubre de 1976 en las costas uruguayas, pequeña parte quizás del cargamento de torturados hasta la muerte en la Escuelade Mecánica de la Armada, fondeados en el Río de la Platapor buques de esa fuerza, incluyendo el chico de 15 años, Floreal Avellaneda, atado de pies y manos, “con lastimaduras en la región anal y fracturas visibles” según su autopsia”.

En estos dos casos se puede ver cómo Walsh cita a la autoridad (el discurso judicial y el discurso médico o científico) para otorgarle mayor credibilidad a lo que está diciendo.

Según A. Reale y A. Vitale el discurso como acto del orador, el cual consiste en desprestigiar al adversario, hoy en día no tendría tanta validez porque quien lo aplique podría quedar desacreditado. En el caso de Walsh, como ya vimos, desacredita a su adversario constantemente pero no creo que por esta razón su discurso  pierda validez. Por el contrario, si leemos la carta en la actualidad el texto de Walsh se reivindica una y otra vez, generación tras generación.

Los argumentos que fundan la estructura de lo real son los argumentos por el ejemplo, la ilustración, el modelo y los argumentos por analogía. Uno de los argumentos por el ejemplo encontrados en la carta es: “Muchos de esos rehenes son delegados sindicales, intelectuales, familiares de guerrilleros, opositores no armados, simples sospechosos a los que se mata para equilibrar la balanza de las bajas según la doctrina extranjera de “cuenta-cadáveres” que usaron los SS en los países ocupados y los invasores en Vietnam”.

La argumentación por el modelo es, a mi entender, una de las argumentaciones más consistentes del discurso de Walsh. Como ya sabemos, Walsh construye una imagen de sí mismo que tiene que ver con la figura del intelectual comprometido, con la figura del militante. Walsh instaura un modo de ser en tanto ser humano. En este sentido, el argumentador incentiva a la participación, al compromiso social. Walsh construye la figura de un sujeto fiel a sus convicciones, un sujeto virtuoso (en el sentido de tener valentía, en determinadas situaciones, para enfrentar a su adversario sin temer las consecuencias). Walsh se construye como figura política, como intelectual y como ser humano.

De alguna manera, en esa construcción del “yo” también se configura la imagen del “ellos”. Se puede ver en la carta cómo el “ellos” discursivo está ubicado en el lugar del terror, en el espacio de un “sin límite” y desde el texto podemos ver quiénes son los otros para Walsh. A simple vista, si se lee el título de la carta se sabe que el destinatario más directo es la junta militar, pero a medida que se va analizando el discurso van apareciendo otros “ellos”, como por ejemplo:la Sociedad Rural, la oligarquía ganadera, un grupo de monopolios internacionales, un “ellos” que indudablemente estaba relacionado con el gobierno dictatorial.

Desde esta perspectiva, Walsh instala en su discurso un modelo y un antimodelo. El modelo para Walsh sería él mismo, sus compañeros militantes, su hija y toda la gente que murió por defender sus convicciones. El antimodelo para Walsh es la dictadura en general, Videla, Massera, Agosti, Martínez de Hoz,la SociedadRural, la oligarquía ganadera, los monopolios internacionales, entre otros.

Desde la teoría de la argumentación de Perelman, la analogía y la metáfora ya no se presentan en el discurso argumentativo como un simple ornamento. Para Perelman, estas figuras retóricas son técnicas argumentativas que el argumentador puede utilizar en su discurso.

  • “La falta de límite en el tiempo ha sido complementada con la falta de límite en los métodos, retrocediendo a épocas en que se operó directamente sobre las articulaciones y las vísceras de las víctimas, ahora con auxiliares quirúrgicos y farmacológicos de que no dispusieron los antiguos verdugos”. En este pasaje Walsh vuelve análogos los métodos de la junta con los modos de ajusticiamiento dela EdadMedia; ésta es una de las analogías más importantes en todo el discurso, a mí entender.
  • “Donde la cotización por guerrillero sube más rápido que el dólar”. Aquí se está comparando la economía con el genocidio causado por la dictadura militar.

Algunas de las metáforas encontradas en el discurso de Walsh son: “Alfombrar de muertos el río de la Plata” y “Así ha ganado sus laureles el general Benjamín Menéndez”. Tanto la analogía y la metáfora pueden ser consideradas técnicas argumentativas ya que, por el modo en que se estructuran, podemos ver que producen un fuerte impacto en el auditorio.

La disociación de nociones es otra técnica argumentativa propuesta por Perelman en El imperio retórico. Según Perelman, esta técnica consiste en suprimir una incompatibilidad, nacida de la confrontación de una tesis con otra. El procedimiento de disociación implica una ruptura del enlace; su objetivo es separar elementos que se integran como un todo. A lo largo de todo el discurso se puede ver una disociación de las nociones apariencia/realidad. Walsh a lo largo de su argumentación presenta el contradiscurso (la apariencia) y en el mismo momento lo va refutando con hechos y verdades (realidad). En los ejemplos siguientes podemos observar esta disociación:

  • “Las3 Ason hoy las 3 Armas, yla Juntaque ustedes presiden no es el fiel de la balanza entre “violencias de distintos signos” ni el árbitro justo entre “dos terrorismos”, sino la fuente misma del terror que ha perdido el rumbo y sólo puede balbucear el discurso de la muerte”
  • “Si una propaganda abrumadora, reflejo deforme de hechos malvados no pretendiera que esa Junta procura la paz, que el general Videla defiende los derechos humanos o que el almirante Massera ama la vida, aún cabría pedir a los señores Comandantes en Jefe de las 3 Armas que meditaran sobre el abismo al que conducen al país tras la ilusión de ganar una guerra que, aún si mataran al último guerrillero, no haría más que empezar bajo nuevas formas, porque las causas que hace más de veinte años mueven la resistencia del pueblo argentino no estarán desaparecidas sino agravadas por el recuerdo del estrago causado y la revelación de las atrocidades cometidas”.

En estos dos pasajes de la carta se puede ver claramente cómo Walsh utiliza la técnica de la disociación. En la primera cita, desestabiliza las nociones de “violencias de distintos signos” y de “dos terrorismos”, para luego trasformarlas en una verdad: “terror que ha perdido rumbo y sólo puede balbucear el discurso de la muerte”. En el segundo pasaje, disocia las nociones de vida, paz y derechos humanos proclamados por la junta militar par demostrar que estos valores, que en apariencia son los valores de la junta, en realidad se transforman en crímenes, muertes, desapariciones, etc.

Identificadas las técnicas argumentativas podemos ver que la técnica de la disociación de nociones está claramente utilizada para desafiar, apelar y contradecir al contradestinatario. En cambio, los argumentos cuasilógicos, los argumentos basados en la estructura de lo real y los argumentos que fundan la estructura de lo real son utilizados por Walsh para persuadir al paradestinatario. Como ya mencioné anteriormente, Walsh no se dirige al prodestinatario con la finalidad de convencerlo sino con el propósito de reforzar sentimientos e ideales. En este sentido, considero que estas técnicas que propone Perelman no están utilizadas por Walsh para convencer a este auditorio; igualmente quizás sean útiles para impactar e incentivar a sus compañeros de militancia para que continúen, como él, en la lucha. Desde esta perspectiva, se puede decir que lo que Walsh utiliza para impactar al prodestinatario, al paradestinatario y para aumentar la magnitud de su denuncia es recurrir a procedimientos semánticos y retóricos, lo que Perelman denominaría selección y presentación de datos.

Por un lado, se puede apreciar en la carta una selección del léxico que mantiene una relación metonímica con el sorites inicial. De manera que, desaparecidos, muertos, presos, terror, tortura, falta de límite, fusilamiento, personas masacradas, cuerpos mutilados, secuestros, crímenes, atrocidad, miseria planificada mantendrán una correferencialidad directa con “Lo que ustedes llaman aciertos son errores, lo que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades”. En su discurso, Walsh utiliza figuras como la metonimia, la repetición semántica, los paralelismos, entre otras, con la intención de producir cierto impacto sobre los distintos tipos de interlocutores. Estos son algunos de los procedimientos que Walsh utiliza para darle mayor eficacia a sus argumentos y para proporcionarle mayor validez y magnitud a su denuncia.

Como ya mencioné anteriormente, y a modo de conclusión, Walsh construye su figura de intelectual, de militante y de ser humano. En esta construcción, además de construir al “otro” discursivo, también se construye como un modelo a seguir. Por este motivo, creo que Walsh de alguna manera está apelando a la denuncia, a la lucha por los ideales, a la defensa de los derechos humanos y a la libertad de expresión. La carta se reescribe una y otra vez, de generación en generación. En este sentido, podemos pensar que la carta de Walsh postula un cuarto auditorio, un auditorio que perdura en el tiempo, que trasciende las épocas.

Bibliografía:

  •  Barthes, R, Investigaciones retóricas I. la antigua retórica, Buenos Aires, Tiempo Contemporáneo, 1974.
  • Calsamiglia Blancafort. H,  y Tusón Valls. A, Las cosas del decir. Manual de análisis del discurso, Barcelona, Ariel, 1999, Capítulo “Decir el discurso: los registros y los procedimientos retóricos”
  • Marafioti. R, Recorridos semiológicos. Signos, enunciación y argumentación, Buenos Aires, 1998, capítulos: “La enunciación del discurso” y “Las estructuras argumentativas”.
  • Marafioti, R., Los patrones de la argumentación. La argumentación en los clásicos y en el siglo XX, Buenos Aires, Biblos, 2003, Primera parte, capítulo 4.
  • Perelman, Ch., El imperio retórico. Retórica y argumentación, Bogotá, Norma, 1997.
  • Pollastri. L, Espinosa. G, Soriano  Burgues. N, Versificación, figuras y tropos, 2003.
  • Reale, A. y Vitale,A., La argumentación. Una aproximación retórico-discursiva, Buenos Aires, Ars editora, 1995.
  • Walsh, R, Carta Abierta a la Junta Militar, Buenos Aires, 1975.
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comentarios
  1. gonzalo dice:

    ¿que hechos denunciaba? ¿que metodos empleaba el ejercito para luchar contra sus enemigos?

  2. nico hernandez dice:

    quiero un resumen

  3. Ta mi dice:

    Muchas gracias! muy buen trabajo!

  4. lucía dice:

    La mente humana cuando ha llegado a un estado tan degradado como aquí se muestra lo que hacían las hordas criminales, por tanta perversidad con que actuaron según los expeluznantes relatos, el modo y la forma de realizarlos, cabalmente nos muestran que esos hombres ya habían descendido a niveles más tan bajos y peores de lo que son capaces de hacer los animales animales salvajes. El animal carece de la facultad de pensar y por lo tanto carece de todo control de sus actos. Los mueve solo el INSTINTO NATURAL DE SU ESPECIE. Repito: No tienen ninguna capacidad de PENSAR, RAZONAR o EVALUAR las consecuencias de sus actos. La facultad de pensar es un privilegio asignado por Dios solo a la especie humana. DE allí se deriva la RESPONSABILIDAD sobre los actos propios. Su grandeza y su miseria.- Felicitaciones a los autores de este trabajo.-

  5. naty dice:

    porque el autor plantea el argumento ” ilegitimo en su origen”?

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